Mordedores sensoriales para niños con autismo: para qué sirven, tipos y cómo elegirlos

Niño utilizando un mordedor sensorial mientras hace los deberes

Durante una etapa, nuestro hijo mordía la ropa. No era algo puntual. Volvía a hacerlo una y otra vez y, como padres, nuestra primera reacción fue preguntarnos por qué.

Otros niños muerden lápices, juguetes, sus propias mangas, objetos que encuentran cerca o prácticamente cualquier cosa que puedan llevarse a la boca. Y detrás de comportamientos que desde fuera pueden parecer una simple costumbre puede existir, entre otras posibilidades, una búsqueda de estimulación oral.

Los mordedores sensoriales nacen precisamente como una alternativa diseñada para morder. Los hay en forma de collar, pulsera, piezas de mano e incluso accesorios para lápices. Algunos llaman mucho la atención y otros son tan discretos que parecen un colgante convencional.

Pero conviene dejar algo claro desde el principio: que un niño tenga tendencia a morder no significa que vaya a aceptar automáticamente un mordedor sensorial. Como ocurre con otros apoyos sensoriales, puede ser una herramienta que merece la pena probar, pero debemos observar si realmente encaja con ese niño.

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Una necesidad real

Algunos niños buscan con frecuencia sensaciones a través de la boca y muerden ropa u objetos de manera repetida.

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Una alternativa

Un mordedor ofrece un objeto pensado específicamente para recibir esa mordida en lugar de utilizar prendas u otros objetos.

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No funciona para todos

Forma, textura, dureza y modo de uso pueden hacer que un niño lo acepte y otro lo rechace.

El objetivo no debería ser obligar al niño a utilizar un mordedor.
El objetivo es comprobar si podemos ofrecerle una alternativa segura que responda mejor a lo que está buscando.

 

Búsqueda sensorial oral

¿Qué es un mordedor sensorial?

Un mordedor sensorial es un objeto diseñado para ser mordido o masticado de forma repetida. Aunque asociamos habitualmente los mordedores con los bebés y la dentición, existen productos destinados a niños de más edad que buscan este tipo de estimulación oral.

La Fundación DFA, entidad española especializada en discapacidad, explica que algunos niños pueden sentir una necesidad puntual o persistente de mordisquear ropa, manos, lápices u otros objetos cotidianos y que existen diferentes formatos de mordedor dependiendo de dónde aparezca habitualmente esa necesidad.

La idea es sencilla: proporcionar un elemento específicamente concebido para recibir esa mordida en lugar de recurrir constantemente a objetos que no han sido diseñados para ello.

Un mordedor sensorial no es exclusivamente “para el autismo”. La necesidad de morder puede aparecer en niños con y sin diagnóstico. En Juguetes Azules nos centramos especialmente en el autismo porque las diferencias en el procesamiento sensorial forman parte de la realidad de muchas de nuestras familias.

 

¿Por qué algunos niños con autismo muerden la ropa o los objetos?

No existe una única explicación válida para todos los niños.

Morder puede aparecer en momentos de nerviosismo, concentración, aburrimiento o sobrecarga. En otros casos observamos una búsqueda repetida de determinadas sensaciones en la boca.

En nuestro artículo sobre hipersensibilidad, hiposensibilidad y búsqueda sensorial en el autismo explicamos precisamente que un niño puede evitar intensamente unos estímulos y buscar otros.

La boca también proporciona información sensorial. Por eso podemos observar niños que:

Muerden ropa

Camisetas, sudaderas u otras prendas que tienen continuamente a su alcance.

Muerden objetos

Juguetes, utensilios u otros elementos cotidianos que no fueron diseñados para masticarse.

Muerden lápices

La conducta puede aparecer especialmente mientras escriben, dibujan o se concentran.

No debemos asumir automáticamente que toda conducta de morder tiene un origen sensorial. Si aparece de repente, provoca dolor, heridas, problemas dentales o resulta muy intensa, debemos comentarlo con los profesionales que conocen al niño.

 

Experiencia real de nuestra familia

Cuando nuestro hijo mordía la ropa

Nosotros hemos vivido esa conducta en casa. Durante una etapa, nuestro hijo mordía la ropa de forma repetida.

Cuando eres padre, lo primero que ves es el resultado: la prenda en la boca una vez más. Pero con el tiempo aprendes a mirar algo más allá y empiezas a preguntarte qué está buscando el niño cuando lo hace.

Ese cambio de mirada es importante. No significa que tengamos que encontrar una explicación sensorial a cualquier comportamiento, pero sí que podemos dejar de interpretar automáticamente determinadas conductas como una manía que simplemente hay que eliminar.

Y ahí es donde los mordedores sensoriales pueden tener sentido: no para obligarle a dejar de morder, sino para probar si acepta una alternativa diseñada específicamente para esa necesidad.

Lo que conviene recordar

Que nuestro hijo muerda la ropa no significa que cualquier mordedor vaya a gustarle.

Puede rechazar una textura, una dureza o una forma determinada.

También puede ocurrir que ningún mordedor le resulte cómodo.

Un mordedor merece la pena probarlo, pero no hay que forzarlo

Este punto es especialmente importante.

Un mordedor puede parecer una solución evidente desde nuestra perspectiva adulta: si el niño muerde la camiseta, le damos un objeto para morder y problema resuelto.

En la práctica no siempre funciona así.

El niño puede:

  • no sentirse cómodo con el material;
  • rechazar la textura;
  • necesitar una pieza más dura o más flexible;
  • no querer llevar nada colgado del cuello;
  • preferir tener el mordedor en la mano;
  • aceptarlo únicamente en algunos momentos;
  • o simplemente no mostrar ningún interés.

Probar no significa imponer. Si el mordedor no responde a lo que el niño busca, insistir en que lo utilice deja de tener sentido.

La Fundación DFA recomienda, cuando la edad y el nivel de desarrollo lo permiten, implicar al propio niño en la elección. Tiene bastante lógica: color, forma, dureza y modo de llevarlo pueden influir mucho en que finalmente quiera utilizarlo.

 

No todos son iguales

Tipos de mordedores sensoriales

Una de las ventajas actuales es que existe mucha más variedad que hace unos años. No hablamos únicamente de grandes piezas de colores infantiles.

Podemos encontrar mordedores muy visibles y otros bastante discretos, algo especialmente interesante a medida que los niños crecen y pueden sentirse incómodos utilizando un producto que parezca pensado para un niño pequeño.

Formato 1

Collares mordedores

Son probablemente los más conocidos. La pieza queda accesible cerca de la boca y puede ser especialmente práctica cuando el niño tiende a morder su propia ropa.

Hay diseños infantiles, formas geométricas y modelos muy discretos que visualmente pueden parecer un colgante normal.

Formato 2

Pulseras mordedoras

Permiten tener el mordedor cerca de las manos y evitan llevar una pieza colgada.

Pueden resultar interesantes para niños que prefieren manipular primero el objeto o que no toleran bien los collares.

Formato 3

Mordedores de mano

No se llevan puestos. Pueden adoptar numerosas formas, tamaños y texturas.

Son una opción para quienes prefieren coger el objeto cuando lo necesitan y guardarlo después.

Formato 4

Mordedores para lápices

Se colocan sobre lápices o bolígrafos y están pensados para quienes tienden a mordisquearlos mientras escriben o realizan tareas.

También pueden ser mucho más discretos que un mordedor convencional.

Especialmente importante cuando van creciendo

Un mordedor también puede ser discreto

No todos los niños quieren que los demás sepan que llevan un objeto para morder.

Esto puede resultar especialmente importante en el colegio, en adolescentes o simplemente en niños que empiezan a fijarse más en lo que llevan sus compañeros.

Formas sencillas

Piezas geométricas que recuerdan a un colgante convencional.

Colores neutros

No todos los mordedores tienen diseños infantiles o colores llamativos.

Formatos pequeños

Accesorios para lápices o piezas que pueden guardarse cuando no se utilizan.

La discreción también puede formar parte de la elección. Si queremos que un niño utilice un recurso, tiene sentido tener en cuenta cómo se siente llevándolo.

 

Cómo elegir un mordedor sensorial

No escogería un mordedor únicamente por el diseño. Hay varios factores que tienen bastante más importancia.

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Observa qué muerde

Ropa, lápices, objetos que sostiene con la mano… puede orientarnos hacia el formato más práctico.

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Valora la dureza

No todos los niños ejercen la misma fuerza ni buscan la misma resistencia al morder.

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Elige el formato

Collar, pulsera, pieza de mano o accesorio para lápiz según el uso real del niño.

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Tamaño adecuado

Debe resultar manejable y adecuado a las indicaciones de edad y uso del fabricante.

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Diseño aceptable

Color, forma y discreción pueden determinar que quiera llevarlo o lo abandone.

06

Seguridad

Comprueba fabricante, instrucciones, advertencias, materiales y estado del producto.

La Fundación DFA señala precisamente que el lugar donde aparece la necesidad de morder y la dureza necesaria son dos criterios relevantes: un collar puede tener sentido si muerde prendas; una pulsera si necesita tener el objeto cerca de las manos; y un accesorio de lápiz si la conducta aparece al escribir.

¿Mordedor blando, duro o extrafuerte?

Es una de las diferencias más importantes entre productos que externamente pueden parecer muy similares.

Algunos niños muerden de forma suave y repetitiva. Otros ejercen bastante más presión.

TipoPuede encajar mejor cuando…Qué observar
Más flexibleLa mordida es relativamente suave.Si disfruta de la textura o necesita más resistencia.
Resistencia mediaBuscamos un equilibrio entre flexibilidad y firmeza.La fuerza real que ejerce y el desgaste.
Alta resistenciaLa mordida es intensa y los productos más blandos se deterioran con rapidez.Seguir siempre las indicaciones específicas del fabricante.

Más duro no significa automáticamente mejor. El objetivo es encontrar una resistencia adecuada al uso y a las preferencias del niño.

 

¿Y si compramos un mordedor y no quiere utilizarlo?

Puede pasar.

Y no significa necesariamente que hayamos hecho algo mal.

Un niño puede seguir mordiendo su camiseta y rechazar un mordedor porque la sensación no es la misma. También puede aceptar un modelo y rechazar otro aparentemente parecido.

Podemos probar:

  • otro nivel de dureza;
  • una textura diferente;
  • un formato distinto;
  • un diseño menos llamativo;
  • tenerlo disponible sin obligarle a usarlo;
  • ofrecérselo cuando observamos que empieza a buscar algo que morder.

La pregunta útil no es: «¿Cómo consigo que utilice el mordedor?»

La pregunta es: «¿Este mordedor realmente le ofrece la sensación que está buscando?»

Elegir según la necesidad, no solo según el diseño

Mordedores y otros juguetes sensoriales

Los mordedores forman parte de un grupo mucho más amplio de recursos que ofrecen diferentes experiencias sensoriales.

Un niño que busca estimulación oral puede sentirse atraído por un mordedor, mientras otro puede buscar principalmente movimiento, presión, texturas o manipulación.

Por eso tiene sentido observar primero qué tipo de experiencia busca realmente el niño y después elegir el producto.

No existe “el mejor juguete sensorial para el autismo”. Existe el recurso que encaja mejor —o peor— con las preferencias y necesidades de cada niño.

 

Seguridad: qué debemos comprobar en un mordedor sensorial

Estamos hablando de un producto que va a estar repetidamente en la boca. La seguridad, por tanto, no es un elemento secundario.

Antes de comprar o utilizar uno deberíamos:

Antes de utilizarlo

  • comprobar la edad y las instrucciones del fabricante;
  • revisar advertencias y forma de uso;
  • elegir productos específicamente destinados a esta finalidad;
  • valorar tamaño y resistencia;
  • seguir las indicaciones de limpieza del fabricante.

Durante su uso

  • revisar periódicamente su estado;
  • retirarlo si presenta daños o deterioro importante;
  • no utilizar piezas improvisadas que no estén diseñadas para morder;
  • respetar las advertencias específicas del producto;
  • adaptar la supervisión a la edad y características del niño.

La normativa española sobre seguridad de los juguetes establece requisitos relacionados, entre otros aspectos, con resistencia mecánica, riesgos de asfixia o estrangulamiento y dimensiones de productos destinados a introducirse en la boca. Los productos comercializados como juguetes deben cumplir los requisitos que les correspondan y llevar marcado CE.

Puedes consultar el Real Decreto 1205/2011 sobre seguridad de los juguetes.

¿Cuándo conviene consultarlo con un profesional?

Que un niño muerda objetos ocasionalmente no significa necesariamente que exista un problema.

Pero si la necesidad de morder es muy intensa, interfiere en su día a día, genera lesiones o no sabemos cómo abordarla, puede ser útil comentarlo con los profesionales que lo conocen.

La Fundación DFA recomienda consultar con un terapeuta ocupacional o logopeda de referencia para recibir asesoramiento individualizado sobre el uso del mordedor.

También conviene consultar cuando la conducta aparece de forma repentina o cuando sospechamos que puede existir dolor u otra causa que requiera valoración.

 

Respuestas rápidas

Preguntas frecuentes sobre mordedores sensoriales

Es un objeto diseñado específicamente para ser mordido o masticado. Existen diferentes formas, materiales, tamaños y niveles de dureza, así como modelos de collar, pulsera, mano o accesorios para lápices.

No existe una única causa. En algunos casos puede existir una búsqueda de estimulación oral, aunque la conducta también puede aparecer en diferentes situaciones de nerviosismo, concentración o sobrecarga. Debemos observar al niño y su contexto y evitar atribuir automáticamente cualquier conducta a una causa sensorial.

Puede ofrecer una alternativa diseñada para morder, pero no existe garantía de que un niño la acepte. Algunos niños encuentran un modelo que les resulta cómodo y otros rechazan determinados materiales, formas o durezas.

Entre los más habituales encontramos collares mordedores, pulseras, mordedores de mano y accesorios destinados a colocarse en lápices o bolígrafos. También existen diferentes niveles de resistencia.

Sí. Además de modelos infantiles existen piezas de formas geométricas, colores neutros y diseños que pueden parecer colgantes convencionales. Esto puede ser especialmente relevante para niños mayores y adolescentes.

Depende de la fuerza con la que el niño muerde y de sus preferencias. Existen diferentes niveles de resistencia. Conviene seguir las recomendaciones del fabricante y observar tanto la comodidad como el desgaste del producto.

No conviene forzarlo. Podemos valorar otro formato, dureza o textura y observar si realmente el producto proporciona la sensación que busca. Si tenemos dudas puede ser útil consultarlo con un terapeuta ocupacional o logopeda que conozca al niño.

No. La necesidad de morder ropa u objetos puede aparecer también en personas sin autismo. El producto debe elegirse según las necesidades concretas de la persona y no únicamente en función de un diagnóstico.

Encontrar una alternativa sin convertirla en una obligación

Cuando nuestro hijo mordía la ropa, nosotros veíamos una conducta que queríamos comprender.

Y creo que esa es una buena forma de acercarnos a este tipo de situaciones.

Primero observar. Después intentar entender. Y, si encontramos una alternativa que puede tener sentido, probarla.

Un mordedor sensorial puede ser una herramienta útil, pero no tiene que convertirse en otra exigencia para el niño.

Si le resulta cómodo y responde a lo que busca, perfecto. Si no, tendremos que seguir observando y buscar otras opciones.

Hoy existen muchos formatos, durezas y diseños. Podemos encontrar desde mordedores claramente infantiles hasta opciones discretas que parecen un simple colgante.

Esta variedad nos permite escoger teniendo en cuenta algo que para nosotros es fundamental en Juguetes Azules: no adaptar al niño al producto, sino intentar encontrar productos que se adapten al niño.

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Búsqueda oral, tacto, manipulación, presión o movimiento: conocer qué sensaciones busca cada niño nos ayuda a escoger los recursos con más criterio.

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Fuentes y referencias

Para elaborar este contenido hemos priorizado fuentes españolas sobre procesamiento sensorial y seguridad:

Este contenido tiene finalidad informativa y no sustituye una valoración individual por parte de profesionales sanitarios, de terapia ocupacional o de logopedia.

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