Hay sonidos, texturas, luces, olores o movimientos que apenas percibimos y que para algunos niños con autismo pueden resultar extremadamente intensos. En otros casos sucede justo lo contrario: necesitan estímulos más fuertes, buscan movimiento, tocan objetos, los huelen o se los llevan a la boca.
Estas diferencias pueden manifestarse como hipersensibilidad, hiposensibilidad o búsqueda sensorial. Y hay una idea fundamental desde el principio: no todos los niños perciben los estímulos de la misma manera ni necesitan los mismos apoyos.
En nuestra familia lo conocemos bien. Nuestro hijo es especialmente sensible a los sonidos y determinados entornos fuera de casa pueden llegar a resultarle muy difíciles. Con el tiempo hemos aprendido a observar qué le afecta, anticiparnos cuando podemos y utilizar algunos apoyos que le ayudan a afrontar mejor determinadas situaciones.
01
Hipersensibilidad
Algunos estímulos se perciben con una intensidad especialmente elevada y pueden producir malestar, rechazo o sobrecarga.
02
Hiposensibilidad
La respuesta ante determinados estímulos puede ser menor y el niño puede necesitar experiencias sensoriales más intensas.
03
Búsqueda sensorial
Algunos niños buscan activamente movimiento, presión, texturas, sonidos u otras sensaciones que les resultan atractivas.
Un mismo niño puede rechazar intensamente determinados estímulos y buscar otros.
Por eso es mucho más útil hablar de un perfil sensorial individual.
En este artículo
Procesamiento sensorial
¿Qué es la hipersensibilidad sensorial en el autismo?
La hipersensibilidad sensorial, también denominada hiperreactividad, aparece cuando determinados estímulos se perciben con una intensidad especialmente elevada.
Un ruido cotidiano, una determinada textura de la ropa, una luz intensa, un olor o un contacto pueden producir un malestar que desde fuera resulta difícil de comprender.
No significa simplemente que al niño «no le guste» ese estímulo. En algunos casos puede experimentarlo como algo verdaderamente desagradable o abrumador.
Autismo España recoge precisamente respuestas de hiperreactividad e hiporreactividad ante estímulos como sonidos, olores, luces, sabores o texturas.
Lo que podemos observar
- Taparse los oídos.
- Rechazar determinadas prendas.
- Evitar ciertas texturas.
- Molestarse ante algunas luces.
- Rechazar olores o alimentos.
- Querer abandonar determinados lugares.
Lo que podríamos interpretar mal
- «Está teniendo una rabieta».
- «Es una manía».
- «No quiere colaborar».
- «Está exagerando».
- «Se porta mal».
- «Tiene que acostumbrarse».
Cambiar la pregunta ayuda: antes de pensar «¿por qué se está comportando así?», podemos preguntarnos «¿qué está percibiendo en este entorno?».
¿Qué es la hiposensibilidad sensorial?
La hiposensibilidad o hiporreactividad sensorial implica una respuesta menor ante determinados estímulos. El niño puede necesitar una estimulación de mayor intensidad para registrar algunas sensaciones o mostrar una reacción que podamos observar desde fuera.
Esto nos conduce a otro concepto relacionado, pero no idéntico: la búsqueda sensorial.
Algunos niños buscan activamente determinadas experiencias. Pueden querer tocar, apretar, saltar, girar, balancearse, mirar elementos en movimiento, olerlos o explorarlos con la boca.
Hiposensibilidad y búsqueda sensorial no son exactamente lo mismo. Hablar de búsqueda sensorial nos permite describir una conducta observable, pero comprender por qué aparece requiere tener en cuenta al niño, el contexto y los diferentes sistemas sensoriales.
¿Puede un niño ser hipersensible e hiposensible al mismo tiempo?
Sí. Y esta es una de las claves para comprender mejor el procesamiento sensorial.
Puede evitar
- ruidos fuertes;
- ciertos contactos;
- determinadas prendas;
- algunas texturas;
- luces o espacios muy cargados.
Y puede buscar
- movimiento;
- presión;
- determinadas superficies;
- estimulación oral;
- experiencias visuales concretas.
No existe un único perfil sensorial del autismo. Dos niños con el mismo diagnóstico pueden reaccionar de manera completamente distinta ante exactamente el mismo estímulo.
Ejemplos de hipersensibilidad y búsqueda según cada sistema sensorial
Cuando hablamos de procesamiento sensorial no debemos pensar únicamente en los cinco sentidos clásicos. También intervienen sistemas como el vestibular, relacionado con el movimiento y el equilibrio, y el propioceptivo, relacionado con la información que recibimos sobre la posición y el movimiento del cuerpo.
Oído
Puede evitar:
tráfico, gritos, secadores, obras, espacios concurridos o ruidos inesperados.
Puede buscar:
sonidos repetitivos, ruidos intensos o producir sonidos él mismo.
Tacto
Puede evitar:
etiquetas, determinadas prendas, texturas o algunos contactos físicos.
Puede buscar:
tocar superficies, manipular materiales o recibir determinadas presiones.
Vista
Puede evitar:
luces intensas, destellos o ambientes visualmente muy cargados.
Puede buscar:
reflejos, colores, luces o elementos en movimiento.
Boca y gusto
Puede evitar:
alimentos por su textura, sabor, temperatura o consistencia.
Puede buscar:
morder, chupar, lamer o llevarse determinados objetos a la boca.
Movimiento
Puede evitar:
columpios, cambios de posición o movimientos que le generen inseguridad.
Puede buscar:
saltar, girar, correr o balancearse repetidamente.
Propiocepción
Las respuestas son muy variables.
Puede buscar:
empujar, cargar peso, apretar, recibir presión o realizar actividades físicas intensas.
Importante: estos ejemplos ayudan a comprender posibles patrones, pero ningún comportamiento aislado permite establecer por sí solo el perfil sensorial de un niño.
La revista española Pediatría de Atención Primaria recoge entre las respuestas sensoriales observadas en niños con TEA ejemplos relacionados con una elevada sensibilidad ante ruidos cotidianos, rechazo del contacto o determinadas prendas y diferentes formas de exploración sensorial.
Experiencia real de nuestra familia
Cuando salir de casa significa enfrentarse al ruido
En nuestro caso, uno de los aspectos que más condiciona el día a día de nuestro hijo es el sonido.
Es muy sensible al ruido. Y esto puede convertir algo tan cotidiano como salir de casa en una experiencia difícil para él.
Una calle con tráfico, un establecimiento lleno de gente, niños gritando, obras, música elevada o simplemente un ruido inesperado pueden provocarle un malestar intenso.
Nosotros podemos escuchar exactamente el mismo sonido y continuar con normalidad. Él no necesariamente lo vive de esa manera.
Lo que hemos aprendido
No podemos decidir cuánto debería molestarle un sonido utilizando como referencia nuestra propia percepción.
Para nosotros puede ser ruido. Para él puede ser demasiado.
Los cascos antirruido como apoyo
Uno de los recursos que utilizamos son los cascos antirruido. Los llevamos especialmente cuando sabemos que vamos a encontrarnos con ambientes que pueden ser demasiado ruidosos para él.
No eliminan su sensibilidad auditiva y tampoco son una solución universal. Hay niños que los toleran y otros que no. En nuestro caso, sin embargo, se han convertido en un apoyo importante en determinadas situaciones.
Antes de preguntarnos por qué un niño quiere abandonar un lugar, se pone nervioso o se tapa los oídos, quizá debemos preguntarnos:
¿qué está escuchando él que nosotros conseguimos ignorar?
Otro perfil diferente: sensibilidad al tacto y búsqueda oral
Convivir con otros niños con autismo también nos ha permitido comprobar hasta qué punto los perfiles sensoriales pueden ser distintos.
Uno de los pocos compañeros con los que nuestro hijo mantiene una relación cercana en el colegio presenta, por ejemplo, una sensibilidad táctil muy marcada. Determinados contactos y sensaciones pueden resultarle especialmente difíciles.
Al mismo tiempo, busca con frecuencia otro tipo de estímulos y tiende a chupar o llevarse objetos a la boca.
Rechazo sensorial
El tacto puede molestarle
Puede existir rechazo ante determinados contactos, superficies, prendas o texturas.
+
al mismo tiempo
Búsqueda sensorial
La boca puede buscar estímulos
Puede lamer, chupar, morder o introducir determinados objetos en la boca.
Desde fuera estos comportamientos pueden parecer contradictorios. En realidad ilustran perfectamente por qué una misma persona puede evitar determinados estímulos y buscar activamente otros.
Seguridad: cuando existe una búsqueda oral frecuente debemos prestar especial atención al tamaño, resistencia y materiales de los objetos, especialmente si existe riesgo de rotura, ingestión o atragantamiento.
¿Y si detrás del comportamiento hay una necesidad sensorial?
Cuando vemos a un niño girar, saltar, apretar objetos, tocar superficies o repetir una experiencia, nuestra primera reacción no debería ser necesariamente intentar detener esa conducta.
Primero podemos intentar entender qué información está buscando y qué función puede estar cumpliendo esa actividad.
Fundación ConecTEA aborda precisamente la importancia de analizar determinadas conductas teniendo en cuenta también su posible componente sensorial.
01
Observar
qué ocurre antes y durante la conducta.
02
Comprender
qué estímulo busca o intenta evitar.
03
Adaptar
el entorno o los apoyos cuando sea posible.
Un recurso que podemos adaptar al perfil del niño
¿Cómo pueden ayudar los juguetes sensoriales?
Aquí es donde los juguetes sensoriales pueden convertirse en un recurso interesante para algunas familias.
Su utilidad no consiste simplemente en «estimular los sentidos». Pensar que todos los niños necesitan recibir más estimulación sería un error: un niño hipersensible puede necesitar precisamente reducir determinados estímulos.
Lo interesante es que existen juguetes que permiten ofrecer experiencias sensoriales concretas y relativamente previsibles a través del juego.
La regla más importante: el juguete debe adaptarse al niño. Nunca deberíamos esperar que sea el niño quien tenga que adaptarse al juguete.
Experiencia
Táctil
Texturas, superficies, materiales manipulativos o elementos que pueden moldearse.
Experiencia
Manipulativa
Apretar, estirar, encajar, girar o realizar determinadas acciones repetitivas.
Experiencia
Visual
Colores, movimientos o efectos visuales para niños que disfrutan de esos estímulos.
Experiencia
Movimiento
Recursos relacionados con determinadas experiencias vestibulares y de movimiento.
Experiencia
Propioceptiva
Actividades relacionadas con presión, esfuerzo y movimiento del propio cuerpo.
Un juguete que atrae muchísimo a un niño puede resultar desagradable para otro.
Por eso, en nuestra selección de juguetes sensoriales para niños reunimos propuestas diferentes para que las familias puedan valorar cuáles pueden encajar mejor con los intereses y características de sus hijos.
Esto no convierte estos juguetes en un tratamiento ni sustituye una intervención profesional cuando esta resulta necesaria.
La Federación Autismo Madrid ha abordado en 2026 precisamente el procesamiento sensorial en la vida diaria, las estrategias de apoyo y la diferencia respecto a la intervención especializada de terapia ocupacional.
Cómo elegir un juguete sensorial según las necesidades del niño
No existe un «mejor juguete sensorial para el autismo» que funcione para todos.
Antes de elegir podemos hacernos preguntas mucho más útiles:
¿Qué busca?
- ¿Le gusta tocar?
- ¿Busca presión?
- ¿Necesita moverse?
- ¿Le atraen los elementos visuales?
- ¿Disfruta manipulando objetos?
¿Qué evita?
- ¿Le molestan los sonidos?
- ¿Rechaza algunas texturas?
- ¿Le molestan las luces?
- ¿Evita determinados movimientos?
- ¿Se sobrecarga con facilidad?
Antes de comprar también debemos revisar:
Edad
recomendada
Tamaño
de las piezas
Materiales
y resistencia
Uso
que hará el niño
La seguridad cobra especial importancia cuando el niño muerde, chupa o introduce objetos en la boca.
¿Todos los niños con autismo tienen las mismas necesidades sensoriales?
No. Y probablemente esta sea la respuesta más importante de todo el artículo.
Niño A
Disfruta enormemente columpiándose y busca movimiento.
Niño B
Evita movimientos que le hacen perder la sensación de estabilidad.
Los dos
Pueden tener autismo y perfiles sensoriales completamente diferentes.
Además, las respuestas pueden cambiar según el contexto. El cansancio, el estrés, un entorno desconocido o la acumulación de estímulos durante el día pueden modificar la tolerancia.
¿Cómo podemos ayudar a un niño con hipersensibilidad sensorial?
No existe una única pauta para todos, pero podemos empezar por algo que parece sencillo y muchas veces no lo es: observar antes de intervenir.
1
Observar
Qué situaciones generan malestar.
2
Identificar
Qué estímulo podría estar influyendo.
3
Anticipar
Situaciones que sabemos que serán difíciles.
4
Adaptar
Entorno y apoyos cuando sea posible.
También podemos:
- reducir estímulos innecesarios;
- permitir pausas en lugares menos estimulantes;
- respetar determinadas formas de protección, como taparse los oídos;
- llevar apoyos que el niño ya conoce y tolera;
- escoger juegos teniendo en cuenta su perfil sensorial;
- consultar con los profesionales que le atienden cuando estas dificultades afectan significativamente a su vida diaria.
En nuestro caso hemos aprendido, por ejemplo, que salir preparados con sus cascos cuando sabemos que habrá mucho ruido puede evitarle parte del sufrimiento que determinados ambientes le provocan.
En otra familia el apoyo necesario puede ser completamente diferente.
Respuestas rápidas
Preguntas frecuentes sobre hipersensibilidad, hiposensibilidad y autismo
Es una respuesta especialmente intensa ante determinados estímulos. Puede manifestarse como malestar o rechazo ante sonidos, luces, texturas, olores, sabores, contacto físico o ciertos movimientos.
La hiposensibilidad o hiporreactividad implica una respuesta menor ante ciertos estímulos. Algunos niños pueden necesitar estímulos de mayor intensidad para registrar determinadas sensaciones.
Sí. Puede presentar una sensibilidad elevada ante algunos estímulos y una respuesta reducida o una búsqueda intensa de otros. El perfil tampoco tiene por qué ser igual en todos los sistemas sensoriales.
Una posible explicación es la hipersensibilidad auditiva. Algunos sonidos que otras personas toleran pueden resultarle extremadamente intensos o desagradables. Debemos valorar siempre al niño y el contexto concreto.
En algunos casos puede existir una búsqueda de información sensorial oral. Cuando esta conducta es frecuente debemos extremar la seguridad y evitar objetos con piezas pequeñas, materiales inadecuados o riesgo de rotura e ingestión.
No. Cada niño tiene preferencias y necesidades diferentes. Un juguete sensorial debe elegirse teniendo en cuenta sus características, intereses, edad y seguridad. Un estímulo atractivo para un niño puede resultar desagradable para otro.
No. Pueden utilizarse como juguetes y recursos cotidianos, pero no sustituyen una valoración profesional ni una intervención terapéutica cuando estas son necesarias.
Comprender antes de intentar cambiar
Como padres, muchas veces empezamos intentando solucionar un comportamiento antes de comprender por qué está ocurriendo.
La experiencia con nuestro hijo nos ha enseñado a hacer justamente lo contrario.
Cuando un sonido le resulta insoportable, no podemos conseguir que deje de serlo simplemente diciéndole que «no pasa nada».
Para él sí está pasando algo.
Cuando otro niño busca continuamente determinadas texturas, movimientos u objetos, también puede existir una necesidad detrás de ese comportamiento.
Comprender la hipersensibilidad, la hiposensibilidad y la búsqueda sensorial nos permite mirar estas situaciones desde otra perspectiva.
A partir de esa observación podemos adaptar el entorno, anticiparnos a algunas dificultades y escoger apoyos o juguetes sensoriales adecuados a las características del niño.
Juguetes Azules
Explora los juguetes sensoriales
No existe una solución válida para todos. Conocer qué estímulos busca un niño, cuáles evita y qué experiencias disfruta nos ayuda a escoger con más criterio.
Ver juguetes sensorialesFuentes y referencias
Para elaborar este contenido hemos priorizado fuentes españolas especializadas en autismo, pediatría y procesamiento sensorial:
- Confederación Autismo España: procesamiento de los estímulos sensoriales, hiperreactividad e hiporreactividad.
- Revista Pediatría de Atención Primaria: respuestas sensoriales observadas en niños con TEA.
- Federación Autismo Madrid: procesamiento sensorial, estrategias de apoyo y vida diaria.
- Fundación ConecTEA: procesamiento sensorial y comprensión de determinadas conductas.
Este contenido tiene finalidad informativa y no sustituye una valoración individual por parte de profesionales sanitarios o terapéuticos.

